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La canción, su canción


La melodía de aquella canción hacía que unas lágrimas recorrieran su rostro y era algo que no podía evitar. Con lo que siempre le había gustado, con lo bonita que era y ahora era incapaz de escucharla.
Sólo cuando fortuitamente la ponían en la radio, o algún músico callejero la interpretaba, hacía tripas corazón ya que no le quedaba otra.
Aquella canción le recordaba a él; al día en que aquella conversación, ella se la dio a conocer, y él después de escucharla, dijo que aquella letra significaba mucho y que decía muchas verdades; también al día que rompiendo su miedo y vergüenza se grabó bailando una parte de la que era su canción y le envió el vídeo….y a todo lo vivido.
¿Por qué tuvo que acabar aquello tan maravilloso?¿Por qué no conseguía olvidar y dejar de sentir? Había tantos por qué….
Y cada día luchaba contra sus sentimientos.
Una llamada de su amiga la sacó de ese momento dulce y amargo a la vez y la devolvió a la realidad.
-Hola, ¿qué haces? – se oyó al otro lado del teléfono.
-Voy de camino a casa – contestó con la voz aún emocionada.
– Vaya voz llevas, cuéntame qué pasa.
– Nada tranquila, he oído la canción y ya sabes lo que me pasa. Y sí, ya sé que tengo que olvidar, pero eres consciente que cada vez que lo intento algo ocurre y no lo consigo…
– Vale, te perdono con una condición -dijo su amiga al otro lado- vente ahora mismo a la playa y tómate algo conmigo. Y no valen excusas…. Ahora te mando la ubicación.
– Si te pones así – y sonrió un poco – Tardo una media hora.
– Te quiero bonita.
– I love you.
Colgó y continuó el camino a casa.
– A tomar algo ahora, con las pocas ganas que tengo.- pensaba- Lo he prometido y no le puedo fallar, siempre me ha apoyado y ayudado.
Y con sus divagaciones llegó a casa.
Subió y cogió algo de abrigo y las llaves del coche. Bajó al garaje y puso el coche en marcha, preparó en el móvil la ubicación y puso rumbo a ver a su amiga.
A las 6 de la tarde no había mucho tráfico; así que llegaría bien y podrían hablar hasta que quisiesen. Salvo del tema sentimental, ese estaba prohibido hoy.
Cuando llegaba al lugar donde habían quedado mandó un audio diciendo que en 5 minutos llegaba.
Aquella zona de la playa la conocía a la perfección, había pasado ratos allí con él; y esa pasarela de madera… Uf! Cómo olvidar aquella noche de verano, sentados en la arena mirando las estrellas y el mar. Él la abrazaba y podía oír como latía su corazón…
La tristeza se volvió a apoderar de ella aunque no quisiese.
– Tengo que ser fuerte, yo puedo- se repetía una y otra vez mientras cruzaba el paseo para dirigirse a la orilla.
Empezó a andar evitando pensar en los recuerdos y buscando a su amiga. Miraba por la orilla y no la veía. Y se preguntaba donde estaría. Su teléfono vibró y leyó un mensaje: «Llego enseguida, estoy cogiendo algo del coche. Espérame ahí».
– ¡Qué remedio!- pensó.- Espero que no tarde, no quiero pensar demasiado.
Y se sentó a mirar como las olas rompían en la orilla de la playa, mientras respiraba tranquilamente.
No había mucha gente paseando, un grupo sentados unos metros más allá que conversaban animadamente, alguna pareja paseando y los que hacían algo de deporte.
El sol iba bajando y su sombra alargada casi tocaba el agua.
Las maderas de la pasarela sonaban con unos pasos que se acercaban, ya había llegado su amiga; algo más escuchó y se quedó completamente quieta y en silencio; oía la melodía de aquella canción, qué se iba acercando cómo los pasos.
Cerró los ojos y las lágrimas comenzaron a brotar de ellos.
Su amiga se sentó tras ella y la abrazó. Seguía con los ojos cerrados y notó un olor que conocía a la perfección…. Y un abrazo distinto…. Y una voz que en su oído cantaba la letra de la canción.
Su corazón empezó a latir, y más lágrimas inundaron sus ojos.
Era él.
Se levantó y se arrodilló delante de ella que abrió los ojos para encontrarse con los suyos, que la miraban de esa manera que sólo él sabía. Muy dulcemente le quitó las lágrimas de los ojos y le besó la frente.
Le cogió las manos y mirándola a los ojos, recitó aquella frase de la canción…
– Quiero que camines el resto del viaje de la vida conmigo- dijo a continuación- nunca más me voy a separar de tí. Sé que lo has pasado mal por mí culpa, y sé que puede que no quieras volver a intentarlo aún, o que te haya perdido para siempre. Tenía claro que lo iba a intentar de todos modos, porque sé que por tí todo vale la pena.
Ella temblaba, y lo miraba. Su cabeza le repetía lo mal que aún lo estaba pasando. Pero su corazón gritaba con toda la fuerza que podía…. Y sus ojos también hablaban y muy claro.
Él con ternura acarició su rostro desde la sien hasta la barbilla, para luego recorrer sus labios con un dedo. Se acercó muy despacio, tanto que cada uno notaba la respiración del otro pero sin llegar a tocarla. Esperó la respuesta de ella, que no se hizo esperar y rozó sus labios. Se besaron mientras unían sus manos, para luego fundirse en un abrazo de esos en los que las almas se tocan.
Y se prometieron caminar juntos lo que les quedaba de vida.

Y con sus divagaciones llegó a casa.
Subió y cogió algo de abrigo y las llaves del coche. Bajó al garaje y puso el coche en marcha, preparó en el móvil la ubicación y puso rumbo a ver a su amiga.
A las 6 de la tarde no había mucho tráfico; así que llegaría bien y podrían hablar hasta que quisiesen. Salvo del tema sentimental, ese estaba prohibido hoy.

Conjunto El Rincón de Rouse Instagram.

Fotografía Akikio.chan Instagram


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