Categorías
Sin categoría

El Examen


Llevaba mucho tiempo preparando aquel examen. Era el más importante al que se iba a enfrentar.

Había buscado artículos, leído libros y repasado la teoría tantas veces, que conocía cada punto, cada coma. Preguntó a gente con experiencia. Investigó a fondo. Sus apuntes tenían anotaciones laterales. Tenía marcadas las palabras clave; incluso algún Post-It le indicaba los puntos más relevantes, aquellos que iban a salir seguro. Utilizaba un cronómetro para mejorar el tiempo de respuesta. Aprovechaba cualquier momento para repasar mentalmente: un paseo, en el trabajo, en la ducha. Incluso su smartphone era reflejo de lo mucho que había estudiado.

Por fin llegó el día. Estaba preparada para que aquella prueba saliera bien. Todo programado, todo organizado; hasta el más pequeño detalle lo tenía pensado.

O eso creía.

Aquel día nada salió como había supuesto. El examen tenía una única pregunta. ¿Es usted feliz? Demuéstrelo.

No supo cómo hacerlo. Dedicó tanto tiempo a buscar qué era la felicidad, que no disfrutó de los pequeños detalles del día a día. Se esforzó pensando motivos y razones y no era capaz de vivir sin más. Se olvidó de soñar. Ahí es cuando se dió cuenta que no había aprendido lo más importante. La vida no entiende de teorías. No basta con saber cómo ser feliz si no lo pones en práctica.

Categorías
Sin categoría

Y la noche llega

-¡No quiero irme a dormir, me da miedo!
Es lo que he pensado durante muchas noches. Con el silencio absoluto, con oscuridad y los ojos cerrados es difícil mantener la cordura, los fantasmas cobran vida propia y tanto los miedos como las dudas se convierten en monstruos que acechan en mi habitación. No hay nadie que diga que es sólo un sueño, no hay luz para las pesadillas, no hay beso en la frente. Quizás la solución sea que el hombre del saco me lleve.

-¡No quiero irme a dormir, me da miedo!
Leyendo esta frase pensaríamos en un niño pequeño, que cree que con la luz apagada y el silencio los monstruos aparecerán. Cualquier ruido, cualquier sombra parecerá lo que no es y su pequeña e inocente cabeza creará las historias más extrañas y aterradoras que se puedan imaginar. Les decimos que no deben tener miedo ya que los monstruos no existen, es todo su imaginación. Miramos debajo de sus camas y les ponemos una pequeña luz para que vele por ellos y sus sueños. Les damos un beso en la frente y les aseguramos que allí estaremos si nos necesitan.

Y ahora, a estas alturas de la vida ¿Dónde quedó el sueño placentero?¿El descanso reparador?¿Y los sueños? Se perdieron en algún momento hace un tiempo y aprovecho cuando duermo para salir a buscarlos, aunque me está resultando bastante difícil conseguirlo.

Hay noches en los que las emociones me invaden y me despierto con una euforia temporal. Otras tantas me siento perdida y deambulo por pueblos que no conozco y por calles que me obligan a seguir un sentido que no puedo alterar. También están aquellas en las que no consigo recordar y debe ser porque es lo mejor que puede pasar.

-Y ¿Qué puedo hacer?- Me preguntó constantemente. Por el día es fácil distraer la mente y buscar cualquier cosa que haga que me evada de todo lo que no quiero pensar. Pero la noche es tan larga… Y no hay nadie. Bueno, me tengo a mí.

Sólo necesito un poquito más, sólo necesito perder el miedo a cerrar los ojos, dejar de tener miedo a los monstruos, no perderme en laberintos de calles, no necesitar luz porque tengo la mía propia.

Necesito saber cómo vencer a la noche.
Al acostarme, al apagar las luces y empezar a ser consciente del silencio, cuando los monstruos empiezan a salir y me rodean, cierro mis ojos e intento cambiar los pensamientos… Pero estos han cogido fuerza y con sus garras y dientes afilados se resisten a ser vencidos.

Quizás si les cambio el color y les limo las garras y los dientes serán menos terroríficos. También puedo lavarles el pelo y ponerles suavizante y algo les cambiará. Y si les doy algo de comer, puede que les quite las ganas de devorame. ¡Ah! También puedo enseñarles trucos y premiarles cuando lo consigan, así estarán domesticados… ¡Esa es la solución! Al cerrar los ojos me convertiré en esteticién, dentista, peluquera, cocinera y veterinaria para que poco a poco se vayan transformando… Y por si alguno se resiste, seré una aventurera como Lara Croft en Tomb Raider capaz de todo y más.
Así los sueños volverán, porque aunque los monstruos existan los habré controlado y dejaré de pensar eso de:

-¡No quiero irme a dormir, me da miedo!

Hay noches en los que las emociones me invaden y me despierto con una euforia temporal. Otras tantas me siento perdida y deambulo por pueblos que no conozco y por calles que me obligan a seguir un sentido que no puedo alterar. También están aquellas en las que no consigo recordar y debe ser porque es lo mejor que puede pasar.

Categorías
Sin categoría

Caos


Mi cabeza no paraba.
Pensamientos caóticos me inundaban en cualquier momento: cuando el silencio era más que evidente, al bajar el ritmo de mis actividades, en mis sueños. Ideas que se repetían una y otra vez, pasando de una a la otra. Para silenciar una, surgía la otra.

Era lógica pero irracional, en la que hablaba la parte más inconsciente de mi cerebro, esa que me negaba a ver. Esa que a gritos pedía ser escuchada antes de volverla a callar. Porque me hacía ver, entender todo lo que ocurría desde otro punto de vista; aunque quizás eso tampoco fuese real.

No quería escuchar a mi cabeza, porque decía lo contrario a lo que sentía y algo dentro me decía que las sensaciones eran las correctas y no lo que fabricaba mi mente.

– Todo está bien, todo está bien, todo está bien- pensaba una y otra vez.
Y al momento todos mis fantasmas, mis miedos, mi dolor volvían a aparecer.

– No lo entiendo, no entiendo la actitud. Ese sí pero no. La falta de claridad para algunas respuestas y la actitud cuando hablamos. Aunque claro, con aquello que pasó… ¿Cómo pude permitir que aquello me afectase, nos afectase?¿Cómo no me di cuenta? Claro, vivía inmersa en lo que no debía. Tenía resentimientos que me ocasionaban un lastre emocional. Tenía cicatrices no curadas. Intenté algo que no podía ser y que pertubaba mi presente. Busqué un imposible y eso me hizo no ser libre, vivir medio atrapada en el pasado.

Pongo música, pero no soporto escuchar nada. Mis pensamientos son más fuertes y hacen que sólo quiera silencio para seguir pendiente de ellos. Son los que me dominan en ese momento.

– Encima con todos los cambios que quería -mis pensamientos vuelven a ser autónomos- más lío, poco tiempo, estrés, cansancio y desgana. Pensando en el futuro y sin vivir el presente. Pero aún así, ¿Por qué no lo dijo?
– Bueno tranquila, no lo pienses que todo está bien…
– Y si está bien ¿Por qué me siento así? ¿Por qué se repite en mi cabeza una y otra vez? Ya está, es la experiencia dolorosa que sufrí, que me marcó más de lo que era consciente y que ahora viene a cobrar la factura. Todo por no haberme plantado, todo por intentar entender a los demás, todo por no tomar distancia cuando debía…
– ¡Qué injusto todo!
– De esta aprendo, aunque eso ya lo dije hace un tiempo y he vuelto a verme en una situación que no me gusta.

Respiro rápido e intento ralentizar el ritmo para intentar permanecer tranquila. Aunque puedo notar como los pensamientos van de una parte a otra de mi cabeza una y otra vez, cómo si de una competición se tratase, viendo cuál da más vueltas y más rápido.

– Sólo quiero estar tranquila  y vivir en paz… He intentado todo, y aún así no lo consigo. Quizás es que no quiero que sea así y soy yo la que pone trabas y busca excusas… Pero… He dicho, he hecho, he movido… Y nada. Quizás si… Bueno ya has hecho todo lo que estaba en tu mano, para bien o para mal. Ahora toca que el tiempo lo ponga todo en su lugar, así que tranquila. Todo lo que tenga que pasar ocurrirá en el momento preciso, ni antes ni después – intento dar tranquilidad a mis ideas- No te desesperes y mantén la calma
– Pero… ¿Por qué…?¿Y si…? Silencio- me digo – No lo pienses más que no sirve de nada. Pero… – las preguntas quieren volver a mandar- ¡Shhhhhh! Silencio, cambia el pensamiento. Estás aquí y ahora; es lo que te tiene que importar. Lo demás no te sirve para nada, hay circunstancias que no dependen de tí. Y lo que sí depende es controlar tus ideas y eso lo puede hacer.
-¡De acuerdo! Crearé nuevas ideas, nuevas ilusiones. Volveré a pintar mi mundo de colores. Soñaré, viviré y disfrutaré. Sé que puedo y así lo haré.

Me duele la cabeza, me cuesta respirar un poco, estoy cansada de tanto pensar.
Las ideas han desaparecido por fin. Soy capaz de volver a escuchar música, de ver la TV, incluso de leer.

He guardado en el rincón más recóndito de mi mente todo lo que no me permite estar bien, confiando en que tardará en salir.

Pongo música, pero no soporto escuchar nada. Mis pensamientos son más fuertes y hacen que sólo quiera silencio para seguir pendiente de ellos. Son los que me dominan en ese momento.